16 de novembre de 2006

Y,
a
p r o p ó s i t o
d e
m i
p a d r e...


Visto lo visto, ahora vamos a hablar de política de la buena. El pasado 4 de noviembre se celebró un "Acte commemoratiu del 75e aniversari de la proclamació de la II República", en el que se presentó el libro "Peatones de la historia del Baix Llobregat".
Fue un acto muy emotivo, en si mismo y, para mi, por un doble motivo añadido: uno, ser miembro de la junta de la asociación organizadora, la Associació per la Memoria Histórica i Democrática del Baix Llobregat, y dos, ver publicada en el mencionado libro una semblanza biográfica de mi padre, Antonio Mantis Domínguez, como luchador antifranquista que fue (y, a su manera, sigue siendo).
Agradezco a mi amigo Paco Ruiz Acevedo, presidente e impulsor infatigable de la mencionada asociación su trabajo y el haberme permitido colaborar con él. Un abrazo, Paco!
Y aquí, mi padre (a mi también me veréis).


























































Escacena del Campo, Huelva, 1936

Nací en diciembre del 36, tres meses después del asesinato de mi padre Antonio por los franquistas. Cayó fusilado junto a mi abuelo materno y dos tíos maternos.

Así pues, mi madre Matea me tuvo ya viuda. Mis hermanos tenían 4 y siete años. Se quedó con tres hijos y sola. Sin marido, padre ni dos hermanos.

La memoria de mi padre y mis familiares asesinados siempre ha influido en mi conducta, siempre los he tenido presentes.
La emigración

Salí de mi tierra, Andalucía, en 1960, por la falta de trabajo. Cuando llegué a Catalunya acusé el cambio y pasé unos meses duros. Pero esto duró poco, la adaptación fue buena y empecé a relacionarme con todo lo relativo a mi nueva tierra sin problemas.

Vivía en Barcelona, donde me casé en 1962 con mi compañera Mª Ángeles, que lo sigue siendo. En aquel año nos trasladamos al barrio de la Barceloneta, al piso de sus padres. Allí nacieron mis hijos Antonio y Jordi.

En 1968 pudimos comprarnos un piso en el barrio de San Ildefonso de Cornellà, y allí estuve con mi mujer e hijos hasta el año 1994, cuando Antonio se fue a vivir a Martorell y el resto de la familia nos trasladamos a Andalucía.

Pero Catalunya ya se había convertido en mi segunda patria. Siempre la he querido, a ella y a sus gentes. Mis mejores amigos han sido catalanes de nacimiento.

La lucha obrera

Comencé a trabajar en varias empresas de Barcelona, las más importantes Hispano Olivetti, T. y Cables y Ricardo de Manuel. Al principio las condiciones eran muy malas, con jornadas diarias de 12 a 16 horas. En las relaciones con compañeros y jefes, hubo de todo.

Muy pronto empecé a reivindicar mejoras en varias empresas, de las que fui sucesivamente despedido por tal motivo. El primer despido fue en Transportes Ochoa, donde a finales de 1961 organicé una huelga de varias horas para reducir la jornada de trabajo, que llegaba a 20 horas diarias.

Desde los primeros momentos entre en contacto con los grupos sindicales clandestinos. Fui representante sindical varias veces, dentro de la estructura vertical. Durante los años 70 participé activamente en la huelga del metal de Barcelona y formé parte varias veces de piquetes informativos, en las incipientes Comisiones Obreras.

La lucha vecinal
En resumen, la lucha sindical nació en mi caso del intento de la mejora de las condiciones de trabajo en mi empresa y a partir de ahí (como pasó con tanta gente) se fue extendiendo a una actividad sindical más general y a la búsqueda de mejoras sociales y políticas

Al poco tiempo de trasladarme a Cornellà empecé a tomar contacto con la incipiente Asociación de Vecinos de San Ildefonso, de la que llegué a ser vocal. Fueron años de intensa actividad vecinal para conseguir que lo que era una enorme ciudad dormitorio donde convivían decenas de miles de personas sin apenas servicios pudiese comenzar a ser un lugar habitable. Participé en todos los actos de reivindicación y protesta que se hicieron, que fueron muchos.

Posteriormente, a finales de los 70 y principios de los 80 fui durante varios años presidente de la Asociación de Padres del Colegio Público Mossen Jacinto Verdaguer. Recuerdo con cariño que llegamos a tener un completo gimnasio y un equipo de gimnasia deportiva, gran logro entonces para una modesta escuela pública.

La militancia política

A finales de los 60 ingresé en el PSUC, con todo lo que eso conllevaba entonces en cuanto a compromiso, más todavía teniendo mujer y dos hijos. Arriesgué mi libertad muchas veces con actividades como la distribución de prensa clandestina, especialmente el Mundo Obrero, que almacenaba en mi propio domicilio.

Tengo especial recuerdo de un míting en San Ildefonso en el que intervine junto a Paco Candel, creo que en el año 77 (debía ser durante la campaña en que fue elegido senador).

En Cornellà llegué a ser miembro del Comitè Local del PSUC. Valoro y recuerdo la militancia con mucho cariño, y con mucho orgullo de haber participado y contribuido a tantas mejoras.

Abandoné la militancia activa después de las primeras municipales de 1979 y el triunfo de la izquierda, considerando que con la llegada de la democracia había que dejar paso a otros y que ya era hora de dedicarme más a mi familia.

En cuanto a represión, cabe decir que al final tuve suerte y se limitó a los despidos laborales y, eso sí, a infinidad de carreras en manifestaciones. Nunca me cogieron…

Conclusión

Personalmente, trabajé todo lo que pude para derrotar al franquismo y colaboré mucho para traer la democracia. Estoy absolutamente satisfecho de mi comportamiento, tanto durante la dictadura como durante la democracia.

Todo esto se lo debía a mis muertos, que pagaron con su vida su lucha política y su entrega a la clase trabajadora.

4 comentaris:

  1. Anònim7:16 p. m.

    Hola Mantis,

    soy José Antonio Muñoz, pero todos me llamabais "Rubio" por mi segundo apellido.
    Fuimos compañeros de pupitre un año, y éramos los mas listos, junto con el Pérez :-))
    Recuerdo que, jugando, una vez te tiré las gafas, y se rompieron. Lo pasé fatal, los dos llorábamos.
    He leído emocionado la historia de tu padre, que desconocía. Me viene a la memoria que siempre me decías que tu padre tenía un coche "Caravelle".
    Un fuerte abrazo

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    1. Rubio, cuántos años! Y cuántos recuerdos: el Caravelle, el Pérez... creo que el Káliz me habló hace poco de ti, puede ser?

      Ya me dirás cómo te va! Otro fuerte abrazo ;)

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  2. Hola Mantis

    el Cáliz menuda fiera!!

    mi vida? pues corriente, de casa al trabajo y viceversa, mujer, hijo adolescente..pero por dentro.. aún soy carne de hienas y llevo veneno en las venas... como dice la canción :-))

    Un abrazo

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    1. OK! Pues entonces como muchos viejos traperos, intentando compaginar lo cotidiano con lo extraordinario ;)

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