16 d’octubre de 2013

Esclavismo en la Copa del Mundo de #Qatar: más informaciones

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El diario británico The Guardian sigue denunciando, prácticamente en solitario, las condiciones "laborales" (por llamarlas de alguna manera) de los obreros (más bien esclavos) que trabajan en las obras del Mundial de Fútbol que se disputará en 2022 en Qatar.


Este lunes The Guardian reveló la detención en el emirato de dos alemanes:
"Giesel, cineasta, y su cámara Robin Ahne fueron detenidos durante 27 horas, después de haber filmado las condiciones laborales de los trabajadores desde el balcón del hotel Grand Mercure en Doha. Hacían seguimiento de la investigación de The Guardian sobre las condiciones sufridas por muchos de los 1,2 millones de trabajadores inmigrantes que han inundado al país para alimentar el boom de la construcción (más de 100.000 millones de euros) relacionado con el Mundial de Fútbol".

The Guardian denunció el 25 de setiembre, en su reportaje "Los "esclavos de la Copa del Mundo de Qatar" que, de acuerdo con documentos obtenidos de la embajada de Nepal en Doha, al menos 44 trabajadores inmigrantes nepalíes murieron entre el 4 de junio y 8 de agosto, más de la mitad por ataques al corazón, insuficiencia cardíaca o accidentes de trabajo.

"Los sindicatos internacionales denuncian que hasta 4.000 personas podrían morir antes que el balón comience a rodar en 2022 si no se hace nada para mejorar las condiciones de los trabajadores, muchos de los cuales están sumamente endeudados y atados a sus empleadores por la ley catarí."

Algunas revelaciones del artículo:
  • Existe una cadena de explotación que llega de las aldeas pobres de Nepal hasta Qatar
  • Hay evidencia de trabajo forzado en el enorme proyecto de infraestructuras de la Copa del Mundo: trabajadores nepalíes denuncian no haber cobrado durante meses y que se les retienen sus salarios para que no huyan. Otros declaran que los empleadores les confiscan los pasaportes de forma rutinaria y se niegan a proporcionarles tarjetas de identificación, lo que les convierte en extranjeros ilegales
  • Alrededor de 30 nepalíes consiguieron huir y se refugiaron en su embajada en Doha para escapar de las brutales condiciones
  • Jornadas de trabajo de 12 horas, con una pausa para la única comida del día (no hay cena ni desayuno)
  • Trabajando en pleno desierto (50º), se niega el acceso a agua potable gratuita
  • Cuando terminan la jornada, los obreros están confinados en campos de trabajo, donde duermen 12 obreros en un mismo cuarto, en albergues inmundos fuente de enfermedades

Declaraciones de obreros nepalíes: 
"Estoy indignado con el trato que nos da la empresa, pero estamos indefensos. Lamento haber venido aquí, pero ¿qué hacer? Nos vimos obligados a venir para ganarnos la vida, pero no hemos tenido suerte".

"Cuando me quejé, mi encargado me agredió y me expulsó del campo de trabajo donde vivía y se negó a pagarme nada. Tuve que pedir comida a los demás trabajadores."

La Confederación Sindical Internacional calificó la respuesta de Qatar ante la indignación internacional que produjo el reportaje como "insustancial y decepcionante".

8 d’octubre de 2013

Con unos 200.000, España es el país con más desaparecidos tras Camboya

Gran reportaje de José Luis Gordillo en periodismohumano.com

"Representantes de la ONU califican de crímenes contra la humanidad tanto los enterramientos en fosas comunes de la guerra civil y el franquismo como el robo de niños prolongado hasta la democracia. Censuran al Gobierno español por poner obstáculos a las investigaciones y le conminan a buscar a los desaparecidos."

Mural con fotografías de desaparecidos por la represión franquista que los afectados colocaron a las puertas del hotel de Sevilla donde fueron recibidos por los miembros del grupo de trabajo sobre desapariciones forzadas de la ONU. Foto: periodismohumano.org

"Rocío Borrego sólo quiere recuperar los restos de su madre, puesto que sabe bien que fue asesinada en 1936. Eduardo Raya sólo desea saber el paradero de su hija, puesto que está completamente seguro que sigue viva, desde que fue presuntamente robada en 1990. Entre ambos sucesos ha pasado medio siglo, pero los cubre el mismo manto de silencio e “impunidad”, según los representantes del grupo de trabajo sobre desapariciones forzadas de Naciones Unidas que este mes de septiembre ha visitado diversas ciudades de España. Los afectados repiten insistentemente que, con casi 200.000 víctimas, entre enterramientos ilegales en fosas comunes y niños robados, hoy son adultos con identidad falsa.

España es, tras Camboya, el país del mundo donde permanecen más personas desaparecidas. 

En 1940 la Causa General iniciada por el Ministerio de Justicia sobre el denominado terror rojo facilitó la recuperación de los cadáveres de casi la totalidad de las 38.000 víctimas de la represión en la retaguardia republicana durante la Guerra Civil. Sus familiares, salvo excepciones de falta de interés o deficiente localización, pudieron darles una sepultura digna, fueron honrados, su memoria recuperada y sus verdugos perseguidos o procesados. El Estado se implicó fuertemente en la labor de búsqueda e identificación, sirviéndose en muchos casos de las fotografías tomadas a tal efecto por el propio Gobierno republicano, que nunca llegó a legitimar la barbarie desatada durante parte de esos tres años por facciones de sindicatos y partidos de izquierda. 

Setenta años después, todavía no ha ocurrido lo mismo con el franquismo, cuya represión fue cinco veces mayor en número debido a ser planificada por sus mandos y ejecutada sistemáticamente a partir de las órdenes de fusilamiento de cualquier desafecto al Movimiento decretadas por la Junta de Gobierno y la Junta Suprema Militar de Defensa de España en 1936. 

Desde entonces hasta ahora, de los 143.000 desaparecidos estimados por el ex juez Baltasar Garzón en 2008 sólo se han recuperado los cuerpos de unos 8.000. Pero cada vez que se abre una fosa se encuentran más cadáveres de los previstos, motivo por el que las estimaciones se acercan ya a los 180.000 desaparecidos, cifra que coincide con la aportada hace años por el historiador Paul Preston. A ello hay que sumar unos 30.000 niños apartados forzosamente de presas y familias republicanas entre 1944 y 1954, como medida de “higiene” ideológica, y al menos otros 6.000 casos documentados por las asociaciones de bebés robados por motivos económicos durante el tardofranquismo y la primera mitad de la actual democracia. Casi todos siguen sin localizar, salvo varias decenas de reencuentros, facilitados por análisis de ADN practicados por los propios familiares, nunca por el Estado."